«El Descanso es un lugar maravilloso para conectar con la naturaleza y disfrutar de Mindo y sus atracciones.»Extracto de la reseña original
En 1997 comencé a transformar una cancha de fútbol en el jardín que hoy forma parte de El Descanso. El primer paso fue descubrir qué plantas daban las flores y los frutos capaces de atraer a las aves. Lo que vino después fue un largo aprendizaje, lleno de errores, paciencia y sorpresas.
especies de aves registradas por nuestro equipo a lo largo de los años
En un espacio de no más de 1.000 m².
Leer la historia de Rodny
Aprender a cuidar un jardín
Sembrar fue otra historia. Al principio cometí errores: planté en pleno verano y, pocos días después, muchas plantas murieron. También intenté que una enredadera creciera sobre un árbol, sin conseguirlo. Cada intento me enseñó a observar mejor las necesidades de las plantas.
Aprendí de la experiencia, de los consejos de otras personas y de artículos de botánica. Escuché también saberes tradicionales sobre la siembra y las fases de la luna que, al principio, me costaba comprender. Poco a poco, fui encontrando mi manera de cuidar este espacio.
Un jardín, muchas visitas
Según nuestros registros, a lo largo de los años hemos observado 149 especies de aves en este pequeño jardín: entre ellas, cinco especies de tucanes —incluido el tucán de montaña—, cuatro de carpinteros, tres de loros, treinta de colibríes y doce de tangaras. Son registros acumulados; cada visita al jardín es diferente.
Las aves no han sido las únicas visitantes. También hemos visto tortugas, cuatro tipos de culebras que, según nuestras observaciones, no eran venenosas, e incluso un gran cangrejo de río que llevaba a sus crías sobre el cuerpo.
Una de las historias que más recuerdo es la de una cusumba que pasó algo más de un año en el jardín. Tras resultar herida en riñas con raposas, la rescatamos y la llevamos al Zoológico de Guayllabamba, cerca de Quito. Allí recibió atención y, después de su recuperación y cuarentena, fue devuelta al bosque. Me gusta pensar que pudo seguir su vida en libertad.
Los guatusos, casi nuestros inquilinos
Hacia 2018 llegaron los guatusos. Algunos turistas los llaman, con cariño, «capibaras pequeños», aunque son animales distintos. Imagino que pudieron seguir los rastros de alimento que dejaban las ardillas al regresar al bosque; es una hipótesis que me he formado al observar el jardín. Su acercamiento pudo tomar un par de años. Hoy forman parte de su vida cotidiana.
No me extrañaría que en el futuro llegaran nuevos visitantes. Este espacio se ha convertido en un pequeño refugio de vida silvestre y todavía tiene mucho que enseñarnos. Seguiremos compartiendo sus novedades.
Un saludo de todo el equipo de El Descanso y de los animales que hacen de este jardín nuestro pequeño paraíso.
Relato de Rodny Zanipattini




